martes, 30 de marzo de 2010

No busques más en el umbral.

La ansiedad como sudor en tu piel,
respira.
Los talones se pisan y ella solo,
admira.

Miras atrás y el reloj no ayuda.
Miras adelante y el tiempo perdura.

La ceguera del sonámbulo,
jamás observó el canto de los mudos.
Atropellado creíste que podías la rueda girar,
feliz por último entendiste que solo quedaba observar.

La calesita dió su vuelta una vez más,
mientras los caballos su canción galoparon.
Sentados los barcos zarparon,
finalmente al destino del nunca jamás.



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3 comentarios:

Cami dijo...

Wow.

Manuela dijo...

qe lindo!
agradezco qe te hayas interesado por mi blogg..

te sigo
muy bello lo tuyo

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

en el umbral de mi ansiedad se que está la calma, pero siempre me quedo unos pasitos antes.

Estoy lista. Cómo hacemos?