martes 9 de febrero de 2010

Acabados.

Cuando el reflejo de tus ojos,
no devuelva aquello que tu lengua exige,
rodarás sobre mi cuerpo
mientras yo tan solo me despojo de.

Mi ropa aquí y allá
decoran tú ahora y para siempre,
y yo solo,
te penetro.

Con la mirada perdida,
no aquí,
te pierdes.
En mi, erguido estoy dentro.

Tuyas las manos,
que contornean la silueta exponencial.
La fusión.
El olor.
El color
El amor.

Perdido.
Perdido.
Perdido.

Dices tuya soy.
Me introduces,
y yo,
traduzco.

Con mi piel, tu deseo,
se desvanece en
mantas, tantas,
sabanas donde.

El ritmo suena, jamás se detiene
pero el cuerpo
yace.
No hay música ya que lo haga bailar.

Estancado, se pervierte.
En la quietud del acabado,
espalda con espalda,
lucharán.
¿Lucharán?

Contra el sueño de la soledad,
lucharán.



~

miércoles 20 de enero de 2010

Por dentro, sucede.




Que lindo que es estar en la tierra
después de haber vivido el infierno.
Que lindo que es poder amarte
y mirarte otra vez
después de estar tan enfermo.

Que lindo corazón que estas acá
y acá latiendo
y me desenredes los ojos.
Y si por ahí el miedo me viene a buscar de nuevo,
voy a recordar lo cantamos una vez
mirando el cielo.

Cantale a la luna y al sol
cantale a la estrella que te acompaño
cantale a tus amigos con el corazón.

Yo no se porque a veces me pierdo.
Los ojos se me dan vuelta
y me muero por dentro
y me encierro otra vez
y no puedo salir.

No puedo ver lo lindo de cada momento
es que a veces no me le animo al niño que llevo dentro
a veces pienso que están mal algunas cosas que siento
pero basta ya de eso.



~

lunes 18 de enero de 2010

Te llevo para que me lleves.

Tus labios observaban expectantes. Vibraban al compás de su voz, bailaban su danza cósmica. Me acerqué y allí me detuve. En la entrada, rosados esperaban la caricia precisa, transpirando ansiedad. Me mirabas. De tus ojos, gemidos que clamaban navegar el océano de tu placer. La música, lejos estaba del final y en nuestro afán por fusionarnos con ella, nos dejamos llevar. Sabía que escucharlo a él, te hace volar, elevándome, haciéndome viajar. Con almohadas en la nuca, intentabas como un niño curioso, mirar como te hacía mía. Mi lengua te invadía y te dejabas. En círculos, con movimientos firmes y otros bien suaves mi lengua jugaba mientras la llenabas de vos. Yo tragaba, manjar para mi paladar. Me llenaste y yo te saboreaba. Me mirabas volverme loco y te volvías loca. Un momento después volviste a acabar, explotaste y explotamos. Me levanté adelante tuyo y me miraste fijo. En un movimiento fugaz, me lamiste los labios, la cara, limpiándome los restos de vos y esa fue la chispa que faltaba para que el incendio comience. Otra vez.



~

miércoles 13 de enero de 2010

Navegándote.


¿Qué sucedería si para destruir tu mundo
debo romper mi frágil cáscara en tu retina?
Mi mirada por tus poros.
Tus dedos sobre mi piel.
Me separo en particulas para deshacerte
pero la perspectiva se hace panorama.
Soy el cuervo sobre tu hombro,
endureces y me alejo.
Soy un navegante de una sola vida,
transito tu inmensidad.
Espero esta vez te estrelles en mi...
.. y me lleves a tu inmensidad.
Navegaré montañas en mi planeta solar.
Escalaré mares en mi galaxia.
La eternidad de mi cosmos me guiará
entre las estrellas anónimas que solo observan.
Me observan.
Te observan.




Unas palabras y unas imagenes del viaje por el sur de nuestro planeta. Si tienen la posibilidad, no dejen de recorrer nuestra tierra. Cuesta y hiela, pero vale cada húmedo respiro.



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miércoles 23 de diciembre de 2009

Sin poderlo explicar.

Me maravillo, me sorprendo, me vislumbro viendo, sintiendo en carne propia, el miedo de las personas. Esa mirada que se tuerce en los límites del sentirlo todo. Esa coraza dura como el mismísimo diamante que cual cáscara protege el interior de la fruta.
En estos tiempos, de sombras y agujeros, parece ser siempre una mejor opción taparse los ojos, antes de abrir los poros de la piel y dejar entrar a la vida que danza en forma de sucesos, personas y sentimientos.

Él abrió su cuerpo y la dejó entrar. Jamás preguntó nada y siempre habló con el corazón en la palma de sus manos. Ella no pudo con su terror y jamás le creyó. Jamás entendió lo adicto a la sinceridad que era su compañero, y se encerró en su pequeño cuerpo. Ella necesitaba amor, atención y afecto. El ciegamente lo daba todo. Ella no lo creyó capaz de hacerlo, y miró a un lado. Su inseguridad no la dejó ver, que para él, ella era algo, y no algo... más. Él, por querer verlo todo, perdió su mirada en lo infinito de la nada. Por no querer perder nada, se perdió a si mismo y en sí mismo. Ella jamás lo entendió.

Ella abrió su cuerpo y lo dejó entrar. Él era carne fresca para su vida, manjar del paladar, adicción a los sentimientos nuevos. Ella lo conoció ya lastimado y lastimada supo curarlo de a poco. Curarse. Con el tiempo ella dejó su cuerpo y de ser ella, se transformó en ella y él. El tiempo pasó, el tiempo voló. Él pintó el cielo. Ella lo coloreó de estrellas. Su entrega enseñó y mostró el camino. Y con naturalidad viajaron. Juntos recorrieron el camino alimentándose de nubes en buenos aires.

Atraviésame con la mirada, y descubrirás hasta la última molécula de tu propio cuerpo florecer.




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jueves 17 de diciembre de 2009

No, no lo soy.




Si ser femenina es vestirse de rosa,
si ser femenina es sólo ser tu esposa.
Si ser femenina es cantar canciones bobas,
si ser femenina es estar siempre hermosa..
no lo soy. No, no lo soy.

Si ser masculino es proteger a la mujer,
si ser masculino es querer llorar y no poder.
Si ser masculino es ser estrella de rock,
si ser masculino es tener que demostrar poder..
no lo soy. No, no lo soy.

Si ser masculino es no entender a la mujer,
si ser femenina es aguantar y no comer.
Si ser masculino es alimentar a la mujer,
si lo femenino es un adorno para exponer, no lo soy.

Si ser femenina es criticar a otra mujer,
si ser masculino es vigilarte y no ceder!
Si ser femenina es no gritar cuando cogés,
si lo masculino es un adorno para exponer,
no lo soy.. No, ¡No lo soy!

Lo que ves en mi
es lo que ves en vos.
Es la música mi amor,
no me importa quien sos.



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jueves 10 de diciembre de 2009

Caos.




No conoceré el miedo. El miedo mata a la mente. El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total. Afrontaré mi miedo. Permitiré que pase sobre mí y a través de mi. Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino. Allá donde haya pasado el miedo ya no habrá nada. Sólo estaré yo.



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