Es en los momentos de duros contrastes donde muchas veces encontramos esa intensidad que nos vuelve locos. Es esa intensidad que una vez fue nueva, y ahora ya conocemos e inconscientemente anhelamos. Esa es la que nos mueve a buscar extremos, diferencias pronunciadas. Está en nuestra naturaleza.
"Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los
semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en
naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las
verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse."
Entonces estoy vuelto de un viaje, ¿Si? Habiendo estado un tiempo considerable sin tener relaciones, semanas sin siquiera masturbarme. Sucede que al momento de estar trabajando con la pc, inocentemente y sin ningún tipo de intención, por esas cosas tecnológicamente improbables, me topo con esta carpeta, con estas imágenes.
En la que podríamos llamar la foto 'más leve', te estás refregando mi pija en la cara, en cuatro. Estás con los ojos cerrados y la boca abierta, te ves muy bien por cierto. Bastó observarme de afuera hacia adentro unos instantes para darme cuenta de la nueva situación producida. Había quedado de alguna manera, lo que podríamos llamar 'fuera de órbita'. Miraba esas imágenes de manera fugaz, rápida y atenta. En cuestión de segundos la erección era total. Las imágenes se sucedían una tras otra. Con mi pija en la boca, y los ojos llenos de inocencia; con mi pija atragantándose, con mi pija en sus manos, con mi pija en su concha. En otras palabras, ella y mi pija. Por todos lados.
Tuve que apagar todo e irme a la cama.
A pajearme, por supuesto.
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Mostrando entradas con la etiqueta pequeñas delicias cotidianas. Mostrar todas las entradas
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jueves, 10 de enero de 2013
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Solicitud de amistad.
Te voy a aclarar algo, le dije a la pendeja de veinte: si te vamos a coger entre los dos con mi amigo, te anticipo desde ya que la semana que viene vos y yo, vamos a salir a buscar una linda mina así me las cojo juntas a las dos y le enseñas a que me chupe la pija como vos.
Me encanta la idea, me dijo.
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Me encanta la idea, me dijo.
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miércoles, 26 de septiembre de 2012
Chuparte la concha.
Es mi adicción más rotunda. El amor y el calor que siento al percibir como los flujos se deslizan sobre mi lengua, funcionan como motor de esta práctica. Saborear esa calentura a medida que mis oídos se llenan de gemidos, ese es el ejercicio principal de esta dieta.
Solamente pensar en la idea de recostarme y que se sienten sobre mi boca, quitándome la respiración de tanta presión que hacen esos labios húmedos sobre mi cara, sobre mi lengua, es suficiente para perder sanidad, para volverme completamente loco. Me calienta tanto que no sé como explicárselos, esa es la verdad.
¿Qué pasa que a las mujeres les cuesta tanto dejarse chupar la concha? ¿Tan malas fueron sus experiencias? ¿Tanta exposición sienten al dejarme cara a cara con tan hermosa creación? A veces la expresión se me atrofia y no me salen las palabras. No sé como explicarles lo que me desvive tenerlas así frente a mi.
Solo puedo pensar en ese momento en donde mi cabeza reposa entre esas piernas y me agarran del pelo y me tiran y me gritan y yo me pierdo ahí. Ese momento en donde siento que algo se libera, donde los músculos delante mío se contraen y la boca se me llena de algo dulce. A veces me dejan que se las siga chupando y admitiré que más de una vez una mujer descubrió de esta manera, que podía tener orgasmos uno atrás de otro.
Sí, soy adicto a chupar conchas, esa es una certeza. Pero hay algunas veces donde dudo, ¿Sabes? Si es eso lo que tanto me gusta, o si es el instante posterior, cuando ella sin emitir sonido y completamente desesperada, se lanza sobre mí para nada más ni nada menos, que atragantarse con mi pija. Y ahí si que ya no sabes para donde arrancar.
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Solamente pensar en la idea de recostarme y que se sienten sobre mi boca, quitándome la respiración de tanta presión que hacen esos labios húmedos sobre mi cara, sobre mi lengua, es suficiente para perder sanidad, para volverme completamente loco. Me calienta tanto que no sé como explicárselos, esa es la verdad.
¿Qué pasa que a las mujeres les cuesta tanto dejarse chupar la concha? ¿Tan malas fueron sus experiencias? ¿Tanta exposición sienten al dejarme cara a cara con tan hermosa creación? A veces la expresión se me atrofia y no me salen las palabras. No sé como explicarles lo que me desvive tenerlas así frente a mi.
Solo puedo pensar en ese momento en donde mi cabeza reposa entre esas piernas y me agarran del pelo y me tiran y me gritan y yo me pierdo ahí. Ese momento en donde siento que algo se libera, donde los músculos delante mío se contraen y la boca se me llena de algo dulce. A veces me dejan que se las siga chupando y admitiré que más de una vez una mujer descubrió de esta manera, que podía tener orgasmos uno atrás de otro.
Sí, soy adicto a chupar conchas, esa es una certeza. Pero hay algunas veces donde dudo, ¿Sabes? Si es eso lo que tanto me gusta, o si es el instante posterior, cuando ella sin emitir sonido y completamente desesperada, se lanza sobre mí para nada más ni nada menos, que atragantarse con mi pija. Y ahí si que ya no sabes para donde arrancar.
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miércoles, 12 de septiembre de 2012
Stereo tipos.
Afirmar que la mujer en sí, es una institución que hace girar por completo la rueda de mi imaginación, es una redundancia a esta altura. Pero que aquellas que poseen ciertas características fisicas muy puntuales desviven mi fantasía y la catapultan a un mundo lleno de morbo y perversión, sin una ínfima gota de sanidad, es otra cosa muy diferente. Ese tipo de labios y esa boca, ese color de piel, ese tono de rosa entre las piernas, esa forma de tetas... tetitas mejor dicho (sí, lo admito, me gustan las tetas chicas).
Si bien no conozco a muchas minas que puedan entrar en ese estereotipo, más bien conocí en mi vida a unas pocas nada más, (podría pensar en una más que es actriz porno, ella sería como el ideal dentro de ese estereotipo) cuando veo algo de todo eso en alguna mujer, algo se despierta en mí, algo que no puedo controlar.
Es una energía que brota en la raíz de mi sexo y viaja a mi mente y de mi mente regresa a mi sexo en una relación dialéctica muy intensa.
Y no sé que hacer.
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Si bien no conozco a muchas minas que puedan entrar en ese estereotipo, más bien conocí en mi vida a unas pocas nada más, (podría pensar en una más que es actriz porno, ella sería como el ideal dentro de ese estereotipo) cuando veo algo de todo eso en alguna mujer, algo se despierta en mí, algo que no puedo controlar.
Es una energía que brota en la raíz de mi sexo y viaja a mi mente y de mi mente regresa a mi sexo en una relación dialéctica muy intensa.
Y no sé que hacer.
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sábado, 28 de abril de 2012
Momento pornográfico.
Es tan encantador.
Un momento relajante, un buen disco, fumar unas pitadas de unas flores, es todo lo que necesito para abrir y potenciar los canales de energía sexual un poquito más allá.
Sin percibirlo, la pija se para. Se tiesa y se enducere. El deseo de la desnudez, el calor y el contacto. Todo se hace presente con aire de exigencia.
Me dejo llevar, estiro las piernas. La música suena, me rodea, esquiva la curva de mis hombros. Desnudo.
No masturbarme sería un error, así que lo hago.
El comienzo lento; rápido se va. Hay mucha calentura y yo voy y vengo.Todo se acelera. Mis manos, mi pulso y mi mente se deslizan, psicóticos, eróticos. Si tan solo tuviese una boca donde vertir tan dulce placer adquirido. Intrascendente.
El tiempo acaba, y yo con él.
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Un momento relajante, un buen disco, fumar unas pitadas de unas flores, es todo lo que necesito para abrir y potenciar los canales de energía sexual un poquito más allá.
Sin percibirlo, la pija se para. Se tiesa y se enducere. El deseo de la desnudez, el calor y el contacto. Todo se hace presente con aire de exigencia.
Me dejo llevar, estiro las piernas. La música suena, me rodea, esquiva la curva de mis hombros. Desnudo.
No masturbarme sería un error, así que lo hago.
El comienzo lento; rápido se va. Hay mucha calentura y yo voy y vengo.Todo se acelera. Mis manos, mi pulso y mi mente se deslizan, psicóticos, eróticos. Si tan solo tuviese una boca donde vertir tan dulce placer adquirido. Intrascendente.
El tiempo acaba, y yo con él.
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domingo, 15 de enero de 2012
Alerta soñada.
En el sueño parecía ser la novia de alguien ó yo tenía esa sensación, a esta altura realmente carece de importancia. Cuando todos se van, quedamos de frente, pegados. Nos miramos a los ojos, le corro un mechón amarillo de la cara e inmediatamente me arrodillo ante ella y su pollera blanca de manchas negras, creo. No lo recuerdo, los sueños son difusos en mi mente.
Tampoco recuerdo haberle bajado la bombacha, o la tanga o lo que sea. Solo recuerdo que paso siguiente a ese, mi boca estaba lentamente apoyándose en la puerta de su concha. Mis labios sobre los suyos y mi lengua deslizándose por su clítoris, por todo su sexo.
Suavidad y humedad. Ella me agarra del pelo en tanto gime con delicadeza y así nos mantenemos. Mis manos recorren sus piernas de los tobillos a la cintura. La sostengo con firmeza mientras mis manos de tanto en tanto, acarician su culo. La rubia que sinceramente, no tengo ni la menor idea quien es ó de donde salió, sigue ahí, en mi sueño, y yo quiero a la pelirroja que no deja de jugar con su pelo.
Tal vez ella es en mi sueño, la pelirroja. Tendría todo el sentido realmente: no sé casi nada de ella, no sé cómo se ve desnuda, como gime en mi oído o como es la perfecta imagen de ella chupándome la pija.
Tal vez es eso, podría ser. La manifestación explícita del deseo. De no saber nada y de querer saberlo todo.
Querer saberlo todo.
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Tampoco recuerdo haberle bajado la bombacha, o la tanga o lo que sea. Solo recuerdo que paso siguiente a ese, mi boca estaba lentamente apoyándose en la puerta de su concha. Mis labios sobre los suyos y mi lengua deslizándose por su clítoris, por todo su sexo.
Suavidad y humedad. Ella me agarra del pelo en tanto gime con delicadeza y así nos mantenemos. Mis manos recorren sus piernas de los tobillos a la cintura. La sostengo con firmeza mientras mis manos de tanto en tanto, acarician su culo. La rubia que sinceramente, no tengo ni la menor idea quien es ó de donde salió, sigue ahí, en mi sueño, y yo quiero a la pelirroja que no deja de jugar con su pelo.
Tal vez ella es en mi sueño, la pelirroja. Tendría todo el sentido realmente: no sé casi nada de ella, no sé cómo se ve desnuda, como gime en mi oído o como es la perfecta imagen de ella chupándome la pija.
Tal vez es eso, podría ser. La manifestación explícita del deseo. De no saber nada y de querer saberlo todo.
Querer saberlo todo.
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viernes, 5 de agosto de 2011
Adicción.
Algo muy curioso me está pasando en los últimos días: no puedo dejar de tocarme la pija. Estoy en la computadora, y me toco. Estoy acostado por dormirme y me toco. Simplemente no me doy cuenta. Me toco sobre el pantalón, sobre el boxer. Me toco directamente la pija debajo de la ropa. Y muchas veces no me percato de esto. ¿Cuando es que caigo en esta realidad? Obviamente. Cuando me doy cuenta que estoy muy caliente y no entiendo por qué. Cuando la pija ya late de la temperatura, cuando las venas marcan una situacion irreversible, cuando lo unico que quiero es coger. Coger a la primera mina que se cruce.
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lunes, 3 de enero de 2011
Encontrarte, encontrarme.
Desatar el nudo de la prohibición sabe a orgasmo, a placer encontrado. Te encontré donde menos creí hacerlo. La transgresión es tu arma principal, pero el doble filo te dejó dividida. Yo no pude unir esas dos partes, empero supe aprovecharme de la que solo quería completarme.
Si te digo que desde el primer momento no quise tenerte como nos tuvimos, sería mentirte, y ese no es mi estilo.
Luego de nuestros episodios, creí que hasta ahí había llegado mi acercamiento posible y tu deseo de que me acerque.
La chispa generada por tu cuerpo y el mío, por nuestras miradas, nuestros roces, fue solo la antesala del incendio que nos invadió.
Parecía no ser suficiente que el animal en vos deje la marca de sus dientes en mi, sentir esa energía encontrada era sentarse en la flor de loto. Darle a la realidad, el manifiesto de sentir mi pija dura apoyando tu culo, de tu cuerpo sujetándome para que el calor no se pierda en el vacío del espacio, fue sin duda una linda y fresca brisa para acallar algo de toda esa calentura evidente entre tanta gente.
Como te dije, como te susurré al oído, las ganas de recorrerte con mi lengua de punta a punta, eran abrumadoras pero lo que sin duda gatilló por completo mi imaginación, no fue tu cuerpo pidiéndome y seduciéndome a abordarlo, sino un beso robado entre tanta exposición pública. Nuestra relación prohibida sumisa en el borde del éxtasis daba un paso al frente. Vos dabas el primero, para yo acompañerte. (A pesar de que al final, termine recorriéndolo solo)
Yo viajaba sediento en un desierto y vos me seduciste con tu cuerpo de agua. Montaste mi cuerpo una tarde mientras te mirabas desnuda en el espejo. Galopabas y no entendías como podías sentirte tan elevada, pura y entregada sobre mi cuerpo, tan joven y renovado. En nuestro reflejo nos encontramos y decidiste acelerar el paso. A pesar de que no podía quitar la mirada de tu figura en el espejo, mi boca jugaba en tus pechos. Tu culo, la parábola perfecta. La formula igualada, sexo y pasión. Acabamos juntos.
Es una pena que la perfección no floreció en vos cuando miraste unos ojos que estaban preparados, predispuestos.
No florecimos los dos, pero yo lo hice.
La historia dió una vuelta al espiral. Si volveremos a recorrer su curvas ahora que danzamos niveles distintos, poco importa. Llegaste, sembraste enseñanzas desde tu ignorancia y el miedo te jugó una mala pasada. Todo terminó y comenzó transformado. ¿Quién escribirá la historia de lo que pudo haber sido? Te agradecería si hubiese algo de mérito en tu conducta, pero no es el caso.
Una vidriera en exposición que necesitaba ser vista.
Yo venía pasando.
Que casualidad.
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Si te digo que desde el primer momento no quise tenerte como nos tuvimos, sería mentirte, y ese no es mi estilo.
Luego de nuestros episodios, creí que hasta ahí había llegado mi acercamiento posible y tu deseo de que me acerque.
La chispa generada por tu cuerpo y el mío, por nuestras miradas, nuestros roces, fue solo la antesala del incendio que nos invadió.
Parecía no ser suficiente que el animal en vos deje la marca de sus dientes en mi, sentir esa energía encontrada era sentarse en la flor de loto. Darle a la realidad, el manifiesto de sentir mi pija dura apoyando tu culo, de tu cuerpo sujetándome para que el calor no se pierda en el vacío del espacio, fue sin duda una linda y fresca brisa para acallar algo de toda esa calentura evidente entre tanta gente.
Como te dije, como te susurré al oído, las ganas de recorrerte con mi lengua de punta a punta, eran abrumadoras pero lo que sin duda gatilló por completo mi imaginación, no fue tu cuerpo pidiéndome y seduciéndome a abordarlo, sino un beso robado entre tanta exposición pública. Nuestra relación prohibida sumisa en el borde del éxtasis daba un paso al frente. Vos dabas el primero, para yo acompañerte. (A pesar de que al final, termine recorriéndolo solo)
Yo viajaba sediento en un desierto y vos me seduciste con tu cuerpo de agua. Montaste mi cuerpo una tarde mientras te mirabas desnuda en el espejo. Galopabas y no entendías como podías sentirte tan elevada, pura y entregada sobre mi cuerpo, tan joven y renovado. En nuestro reflejo nos encontramos y decidiste acelerar el paso. A pesar de que no podía quitar la mirada de tu figura en el espejo, mi boca jugaba en tus pechos. Tu culo, la parábola perfecta. La formula igualada, sexo y pasión. Acabamos juntos.
Es una pena que la perfección no floreció en vos cuando miraste unos ojos que estaban preparados, predispuestos.
No florecimos los dos, pero yo lo hice.
La historia dió una vuelta al espiral. Si volveremos a recorrer su curvas ahora que danzamos niveles distintos, poco importa. Llegaste, sembraste enseñanzas desde tu ignorancia y el miedo te jugó una mala pasada. Todo terminó y comenzó transformado. ¿Quién escribirá la historia de lo que pudo haber sido? Te agradecería si hubiese algo de mérito en tu conducta, pero no es el caso.
Una vidriera en exposición que necesitaba ser vista.
Yo venía pasando.
Que casualidad.
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martes, 2 de noviembre de 2010
Mi sonrisa en tu fotografía.
Llegan momentos en donde lo único que me gustaría hacer es simplemente, despegar. Despegarme de vos. Que te despegues de mí. Porque a pesar de la distancia, de vivir en otro barrio, en otra ciudad, prácticamente en otro mundo, todo es sustancia inflamable y pegajosa que me deja quemado e impregnado a tu piel. La imagen en mi retina rechina junto a los dientes que mascan incesantes junto a tu contorno imperfecto.
Mi vida sigue a pesar de la ausencia y así la tuya hace lo propio. Pero estás ahí, y yo también estoy. Tal vez sigo estando en tu mesa de luz, tal vez no, no lo creo realmente. Vos estás acá más cerca de lo que me gustaría y tan lejana a la vez, que me gustaría solo atarte a mis costillas para saberte pegada, húmeda en piel y entrepierna.
Pero no. Leo a otro a través de tus palabras y en altar invoco la angustia. La que producen tus dedos que supieron atravesar con profesionalismo mis más perversos y profundos placeres.
Tal vez solo sé crear galaxias en mi nexo, en mi cuerpo y en mis tejidos. Tal vez como el cuento dice, las cosas no son siempre lo que parecen. Y si realmente nada es como el pequeño ser gris en mí me hace creer, tal vez este deba ser el final de mis palabras, tal vez solo hasta acá tiene que llegar lo que no puedo dejar de bajar desde Venus. Tal vez tenga que dejar de pensarte y escribirte.
Lo haré. Justo ahora.
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Mi vida sigue a pesar de la ausencia y así la tuya hace lo propio. Pero estás ahí, y yo también estoy. Tal vez sigo estando en tu mesa de luz, tal vez no, no lo creo realmente. Vos estás acá más cerca de lo que me gustaría y tan lejana a la vez, que me gustaría solo atarte a mis costillas para saberte pegada, húmeda en piel y entrepierna.
Pero no. Leo a otro a través de tus palabras y en altar invoco la angustia. La que producen tus dedos que supieron atravesar con profesionalismo mis más perversos y profundos placeres.
Tal vez solo sé crear galaxias en mi nexo, en mi cuerpo y en mis tejidos. Tal vez como el cuento dice, las cosas no son siempre lo que parecen. Y si realmente nada es como el pequeño ser gris en mí me hace creer, tal vez este deba ser el final de mis palabras, tal vez solo hasta acá tiene que llegar lo que no puedo dejar de bajar desde Venus. Tal vez tenga que dejar de pensarte y escribirte.
Lo haré. Justo ahora.
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lunes, 29 de junio de 2009
Lo cotidiano del despertar.
La linealidad dominaba su vida hace unos cuantos años ya. Luego de terminar su primogénita relación, todo se redujo a repetidos viajes en sábanas con fragancia a eterno vacío.
Tras probar el manjar, el sabor del juego en la cama, todo se transformó en una adicción para ella. Jamás pudo ponerle fin a esa situación que cada vez se apoderaba más de su cuerpo.
Esas esbeltas y robustas figuras fueron lo único que ella pudo conocer. Los músculos marcados y el peso de sus tremendos cuerpos recorrieron por años la fina y perfumada piel de su adolescencia.
Pero su adicción por el sexo fue más que ella. Y con el paso del tiempo, no le quedó más que conformarse con eso que le había tocado: un mundo de coches lujosos que la pasaban a buscar, y tras un vanal descargue, la volvían a depositar en su seno maternal dejándole sin más que una intensa sensación de haber usado y sido usada.
Un día las aguas parecieron cambiar su rumbo y el duro diamante se tornó frágil cristal. Algo nuevo en ella había amanecido, y la perspectiva comenzó a cambiar una vez más. Era algo que ella aún no podía tener, pero conocerlo ya abría un nuevo abanico.
Tan grande era su nuevo deseo, tan abismal su necesidad, que su hábito sexual en morbo se transformó. Pidió a cada cuerpo que pasaba por ella, que aparentasen ser una persona más. Que aparentasen parecerse a él.
Que simulasen ser aquel que ella no podía tener pero que anhelaba más y más con cada nuevo despertar.
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Tras probar el manjar, el sabor del juego en la cama, todo se transformó en una adicción para ella. Jamás pudo ponerle fin a esa situación que cada vez se apoderaba más de su cuerpo.
Esas esbeltas y robustas figuras fueron lo único que ella pudo conocer. Los músculos marcados y el peso de sus tremendos cuerpos recorrieron por años la fina y perfumada piel de su adolescencia.
Pero su adicción por el sexo fue más que ella. Y con el paso del tiempo, no le quedó más que conformarse con eso que le había tocado: un mundo de coches lujosos que la pasaban a buscar, y tras un vanal descargue, la volvían a depositar en su seno maternal dejándole sin más que una intensa sensación de haber usado y sido usada.
Un día las aguas parecieron cambiar su rumbo y el duro diamante se tornó frágil cristal. Algo nuevo en ella había amanecido, y la perspectiva comenzó a cambiar una vez más. Era algo que ella aún no podía tener, pero conocerlo ya abría un nuevo abanico.
Tan grande era su nuevo deseo, tan abismal su necesidad, que su hábito sexual en morbo se transformó. Pidió a cada cuerpo que pasaba por ella, que aparentasen ser una persona más. Que aparentasen parecerse a él.
Que simulasen ser aquel que ella no podía tener pero que anhelaba más y más con cada nuevo despertar.
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domingo, 21 de junio de 2009
Desayuno para tres III
No les diré que decía ese papel, ya que es bastante irrelevante a esta altura. Lo que sí puedo decirles, (en realidad algunos ya lo saben) es como terminaron las cosas con ella.
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viernes, 19 de junio de 2009
Desayuno para tres II
La lengua de ella jugaba en libertad. El abría levemente su boca y ella con su lengua jugaba con sus dientes. Chupaba y succionaba levemente los labios de su compañero con un ritmo digno de show. Pasaba su lengua suavemente por la boca de quien en este momento, parecía estar en éxtasis. La escena se volvió adictiva a mis ojos y ya nada pude hacer. Hipnotizado la miraba a ella, y con envidia a él.
Sin dejar de mirarlos, revolví mi desayuno. Sin dejar de mirarlos, bebí de a pequeños sorbos. Sin dejar de tocarlo, ella giró levemente la cabeza y con una mirada fina y de reojo, encontró mi mirada poco discreta clavada en ella. Sin dejar de mirarlos, sentí esos ojos negros reposarse en mi. Y sin dejar de sentir su mirada, pude ver como su mano descendia suavemente hasta llegar por debajo de la mesa, a la entrepierna de su compañero.
Su mano allí se detuvo, en el sexo de su amante. Y su mirada allí reposó, en los ojos del niño que ha sido descubierto tras haber cometido una travezura. Los segundos se hicieron eternidad y me perdí en ese vacío que generaban sus ojos.
Ella se paró y no pude evitar notar que alta era. Sus piernas eran largos y hermosos manantiales fluyendo por ese curvado cuerpo. Caminó hacia mi lentamente pero con mucho ímpetu, me paralizé. Pasó a mi lado como una suave brisa llena de aroma primaveral y dejó un papel sobre mi mesa. Lo tomé y lo leí, ella ya estaba en la calle y él la acompañaba.
Me tomó un tiempo poder recuperarme del impacto que me había generado ese mensaje, la parálisis me había invadido una vez más al leer en ese diminuto papel....
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Ella se paró y no pude evitar notar que alta era. Sus piernas eran largos y hermosos manantiales fluyendo por ese curvado cuerpo. Caminó hacia mi lentamente pero con mucho ímpetu, me paralizé. Pasó a mi lado como una suave brisa llena de aroma primaveral y dejó un papel sobre mi mesa. Lo tomé y lo leí, ella ya estaba en la calle y él la acompañaba.
Me tomó un tiempo poder recuperarme del impacto que me había generado ese mensaje, la parálisis me había invadido una vez más al leer en ese diminuto papel....
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martes, 16 de junio de 2009
Desayuno para tres I
Hacía frío esa mañana, pero el sol entraba por la ventana apaciguando el titiriteo de unos cuantos. Dejé la campera apoyada sobre la silla y me dispuse a pedir lo de siempre: un submarino amarillo con algunas medialunas. Siempre seré un niño pequeño, yo no tomo esas cosas para adultos, yo necesito mi leche chocolatada, nada de café, nada de té, nada de nada, solo mi lechona calentita.
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La cuestión es que me senté y justo enfrente mio, contra la pared del bar, estaban ellos dos.
El vestía una polera, pretendía ser serio, pero esos jeans daban una impresión totalmente contraria, ni elegante sport, ni 'un cualquiera', el estilo propio que da una vestimenta desinteresada.
Ella, toda de negro. Sus cabellos lacios irradiaban brillo y perfección. Una sonrisa perfecta y dientes blancos. Sabía muy bien la impresión que causaba, pero se hacía la modesta ante un público que volteaba al verla pasar.
Charlaban y reían, jugueteaban con sus miradas. Él untaba la mermelada en esos panecillos recién tostados que ella comería segundos más tarde con tanta alegría. Él le ofrecía en la boca los bocaditos de chocolate que les habían traido. Ella se negaba a toda costa, su figura perfecta no podía ser modificada por alguna tentación con forma de chocolate y dulce de leche a las ocho de la mañana.
Así los minutos pasaban, ellos reían y jugaban a ser pareja.
¿Se habrán dado cuenta de lo mucho que yo los miraba? Yo creo que sí.
¿Se habrán dado cuenta de lo mucho que yo los miraba? Yo creo que sí.
De a momentos, las sonrisas y el desayuno parecían dar lugar a besos apasionados y miradas llenas de líbido. Yo los miraba con curiosidad. Ella era demasiado atractiva como para quitarle los ojos de encima, y a él no parecía importarle el mundo que los rodeaba. Se veía muy relajado y sus movimientos fluían, como siendo parte del todo de una manera muy natural.
Los besos continuaban y hasta se podía sentir como ellos vibraban en el espacio público. La escena fluía, yo miraba. Cuando él se acomodó para encontrar mayor confort en ese pequeño sillón que los albergaba, es ahí donde me dí cuenta de la situación. Me di cuenta que era muy claro y evidente que hace rato ya que se habían percatado de mi mirada en ellos. La visión que me habían dado de la imagen era justa y precisa. Podía ver perfectamente como él, quieto y estático, dejaba a su compañera jugar con su lengua muy a gusto sobres sus labios...
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jueves, 2 de abril de 2009
... ríe mejor.
Y pensar que ese que invadió la cama, ese que a la mañana se fué dejándonos en soledad a ella y a mi, ese sobre el cual se habló en la historia anterior, no es más que un pequeño sujeto de tan solo cuatro años de edad.
Y una que otra comentaba por ahí lo fácil que ella era. Otra señorita hablando sobre la libertad sexual. Que personas tan mal pensadas que leen mi blog realmente. Así no se puede.
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Y una que otra comentaba por ahí lo fácil que ella era. Otra señorita hablando sobre la libertad sexual. Que personas tan mal pensadas que leen mi blog realmente. Así no se puede.
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