lunes, 7 de junio de 2010

Atardecer de conversación ajena.

Él: La soledad quema la cabeza y enfría el corazón.

Ella: Dedicate a pensar cosas lindas, así aclimatas mente y alma. Yo estoy en la cama, con los pies helados. No me vendría nada mal que me hagas cucharita. Que me calientes, que me toques y me cojas despacito… así.

Él: Me pones la pija dura de solo escucharte, pendeja. Quiero sentirte cerca.

Ella: Me das tantas ganas. Tal vez encontremos un rato para los dos. Para poder sentirnos; vos con la pija dura y yo inundada en mis jugos. Para poder llenar tu boca de mi y la mía de vos. Para que acabemos juntos, sintiendo nuestros cuerpos vibrar.

Él: ¡Mirate como estas, puta! Te quiero así, caliente solo para mí. Sí, me gustaría mucho tener aunque sea un rato para cogernos como animales, que tus jugos abracen mi pija dentro tuyo y llenarte la boca de leche por último.

Ella: No te das una idea qué bien que estoy, mojada, deseándote, imaginándote; a vos, tan lindo, con la pija dura… mmm si, eso quiero.

Él: Estoy para que me chupes la pija así, tan vestido. Arrodillada en un rincón, vos pajeandome… ¡Qué ganas, pendeja puta!

Ella: Vos me llenas la boca de leche... pero después me las vas a tener que chupar muy rico y hacerme acabar e inmediatamente después me vas a garchar toda para hacerme acabar de nuevo. ¿Está claro?

Él: Si, nena. Soy tuyo. Lo que vos me digas que haga, lo voy a seguir al pie de la letra. Te voy a hacer acabar con mi lengua hasta que me pidas que pare. Soy adicto a tu cuerpo.

Ella: Bien, me encanta. Sí, me encantas, ¡Me calentas! Qué ganas de estar con vos, ya mismo ahora y que las palabras se hagan realidad.

Él: Vos me das vuelta, nena. Soy esclavo tuyo en mi mente. Sos dueña de mis fantasías. Me muero por garcharte. No doy más.

Ella: No puedo dejar de tocarme, pensando en vos, en tu pija adentro mío, tus labios sobre los míos, tus uñas clavándose en mi espalda.

Él: Llenate los dedos de jugos como si fuera mi boca. Acaba mucho pensándome encima tuyo. Como me gustaría escucharte acabar, en mi oído. Necesito cogerte, pronto.

[…]

Él: Cómo habrás acabado, mi amor. ¡Qué rico!

Ella: Sí, riquísimo.

Prácticamente pude oír el sonido del auricular al colgar. A pesar de los susurrado, la situación caía del árbol con soberbia madurez. La expresión de su rostro desfigurada al escuchar esa agitada voz femenina al teléfono fue percatada por todos en el lugar. Ella lo controla y él se deja. Las ideas rebotan en su cabeza. Las imágenes lo invaden. Ella, acabada. Empapada de sí misma, empapada de él. Él, ahogado de deseo. Intenta disimularlo, pero ya es tarde. La erección en sus pantalones era solo una parte más del show.

Una vez más, la quietud del acabado logró vencerlo. Y contra el sueño de la soledad, él luchará.

(una vez más.)



~

5 comentarios:

Cami dijo...

puedo expresar aquella opinion que emiti alguna vez y qe me retaste??

que
hijo
de
mil
puta

como escribis guacho! encima io sola, a 350 km de mi hombrecito, en mi dpto vacio! de gente jaja

en fin
(respondeme por aca si queres qe entro seguidito a revisar)
besote!

nat dijo...

yo? casi siempe pasiva sr.. jaja.. me gusta que me dominen..
ademas quedo muy cansada despues de leerte, por eso no firmo normalmente, pero sigo aca, firme como rulo de estatua

.choice. dijo...

"Adivina qué...?"
Hace rato que perdiste el control.

Jennifer Amapola Banfrula dijo...

llamo y me da ocupado

Anónimo dijo...

No me querrias llamar?