martes, 22 de febrero de 2011

Exaltación, vorágine y necesidad.

Lo dije, lo digo y lo diré: la necesidad sexual de uno es directamente proporcional a la cantidad de sexo que uno tiene. Si el tiempo pasó, el agua pasó por debajo del puente por largo tiempo, uno se asienta, se estanca y la necesidad mengua; uno se olvida y se acostumbra a simplemente no hacerlo. Ahora, si la frecuencia de tener sexo es elevada, la necesidad se vuelve mucho mayor. Coges seguido, con fluidez, entonces de manera frecuente vas a tener las ganas, la energía, el entusiasmo y la necesidad de coger aún más. He dicho.

Cómo decía: ahora mis ganas de coger animalmente durante días enteros son elevadas, elevadísimas. ¿A alguien le sucede lo mismo? ¿Alguien en la misma situación?



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16 comentarios:

Anónimo dijo...

jajajaj...Lamento decir que no...Yo estoy del otro lado...del lado NULO!!!...

La loca dijo...

Ami me pasa :l

asi que esto es el sexo dijo...

@ Anonimo: Lo importante de estar de ese lado del asunto, de estar en esa situación tan nula, es cuán contento estas vos estando en esa posición. Si te sentís bien, fluyendo, o si realmente te gustaria cambiar ese estado.

@ La Loca: A vos te pasa pero tenés a tu novio para que te coja cuanto y como quieras; pequeño detalle.

Anónimo dijo...

Si lo que pasa es que llegue creo a un punto en donde ya no me acuerdo de como era cojer indiscriminadamente...
Y estoy tratando de cambiar ese estado... No hay nada mas lindo que cojer por cojer por placer tuyo y ajeno...

La loca dijo...

Por desgracia mis viejos no me dejan verlo mas ni salir a ningun lado, igual ya empiezan las clases y tengo planeado ir a su casa... jjajaja

D dijo...

Escribiendo por primera vez, luego de muchas -pero muchas- lecturas te cuento que coincido con lo que dijiste, decís y dirás... Creo que lo que sucede es que cuando cogés luego de mucha abstinencia, es que comprobás (con todos los poros) que cada una de esas fantasías que habían quedado guardadas tiene una posibilidad de ser, y el animalaje interior se desata salvaje lanzándose a la búsqueda de nuevos recovecos mentales. Y al final del día, casi sin darte cuenta te pasaste craneando situaciones, olores, recuerdos, que hacen que la espera se convierta en cacería de ese próximo y posible orgasmo al llegar...

Carola dijo...

ahora mis ganas de coger animalmente durante días enteros son elevadas, elevadísimas


lamentablemente vengo de coger todos los dias, a 10 días sin nada de nada!


p.d: siempre me paso lo mismo igual, toda mi vida... compulsivamente!

Oscuro dijo...

Es como decís, el cuerpo se acostumbra y pide. O deja de pedir

Cat dijo...

Es que una vez que coges todos los días, pasar a -10 es como sacarle la droga a un adicto. Yo estuve 2 meses así antes de ponerme de novia, lo sufrí, pero tengo otras opciones para entretenerme y calmar las aguas.

R dijo...

Y sí; pero después, cuando volvés al cuerpo del otro, al contacto físico, al cuerpo contra cuerpo, a la violencia del hecho, al garche indiscriminado; bueno pues, pareciera que nunca habías dejado de coger en primer lugar.

Como andar en bici, che.

asi que esto es el sexo dijo...

@ La Loca: ¿Y como va esa historia loquita? Quiero saber ahora. Contame.

@ D: ¿Y vos cumpliste ya tus fantasias? ¿Que estás esperando? Tal vez podemos llegar a un acuerdo, quien sabe.

@ Carola: No tengo dudas que te sobran herramientas para retomar el ritmo. ¿Verdad?

@ Oscuro: ¿El tuyo no se acostumbra jamás quiero pensar no?

@ Cat: ¿Y ahora como es el ritmo? Contame por favor.

@ R: No podria estar más de acuerdo.

R dijo...

Mujer.

Vale dijo...

Alguien me puede explicar como separo la necesidad de tener sentimientos para poder tener sexo??? me parece que tengo problemitas...

Ruben dijo...

Bueno, yo creo que hay momentos en los que es tal como lo cuentas

Histerias de Vidas dijo...

tal cual! cuando tenía mucho sexo, pasaban dos días y ya era inminente el encuentro.

ahora pueden pasar meses y ni me doy cuenta que no estoy teniendo sexo.

Lucila Hausvirth (Haus) dijo...

jajaj, si, es así. Es como el chocolate, cuando empezás a comerlo no podés parar. Te agarra como un impulso animal y no te importa nada, sólo tu objetivo.