jueves, 10 de diciembre de 2009

Caos.




No conoceré el miedo. El miedo mata a la mente. El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total. Afrontaré mi miedo. Permitiré que pase sobre mí y a través de mi. Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino. Allá donde haya pasado el miedo ya no habrá nada. Sólo estaré yo.



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miércoles, 2 de diciembre de 2009

Rapto de inconciencia.

Crucé la calle y unos pasos delante de mí, estaba ella. Esa fue la primera imagen real que tuve de su persona. Caminaba hacía donde sería nuestro punto de encuentro acordado el día anterior. Su pelo oscuro y lacio caía por su espalda haciendo juego con lo nublado y húmedo del día. La lluvia acompañaba aún la llegada de la noche. Unos jeans enmarcando ese culo hermoso y unas botas negras completaban la vista trasera que tenía de ella.

Terminé de confirmar al vernos las caras, que era más alta de lo que pensaba (apenas por debajo de mi medida) y para mi deleite y placer, más bella de lo que una imagen en una pantalla podía dilucidar. Llegó y un paso atrás yo con ella. Nos miramos y un beso amistoso llenó el resto del momento.

Hablamos de mí y hablamos de ella. Hablamos de ella y de su novio. Hablamos de nosotros. Caminamos por un rato, reconociendo nuestras voces, nuestras formas. Su perfume protagonizaba la atención de mis sentidos. Me invadía. Sabía a placer. Placer prohibido.

La caída de la tarde, noche se tornó. Y tras sentarnos a tomar algo por ahí, la charla se asentaba en temas como la gente, los gestos, momentos. Fragmentos de emociones fuertes y fugaces. En resumen, las mejores historias jamás contadas.

Me preguntó si gustaba de salir a caminar y fumar. Gustoso accedí. Pagamos y nos entrometimos en la espesura del barrio. Caminamos un rato y luego en una no muy luminosa calle nos sentamos a fumar y seguir conversando.

La química fluía en zancos. La seducción podía ser palpada hasta con la yema de los dedos. Las estrellas brillaban anónimas en el cielo y la piel comenzaba a buscar temperatura en lo helado de la noche. Pegados yacíamos, ensimismados en nuestras palabras.

En la plena oscuridad, sus ojos se veían como dos esferas, dos agujeros negros buscando el momento oportuno para lograr que me pierda en sus galaxias. Su perfume ya era parte del mío y las bocas resecas agonizaban ya los sonidos. En segundos disfrazados de lazos de espeso tiempo, su calor encontró mi curiosidad, mi sed. Y como niños escondidos en la noche de verano, comenzamos a besarnos.

Un relámpago recorrió mi cuerpo mientras nuestras manos descubrían el nuevo cuerpo fusionándose. Su piel era suave, adictiva. Su boca, hipnotizante. Sus besos me atrapaban como eternos espirales. El calor en nosotros lo tornó todo en vapor y contra la pared nos aprisionamos.

Con su espalda ya apoyada, me acercó más a ella consiguiendo lo que quería: sentir mi pija hinchándose pegada a su cuerpo. Nuestros pechos se juntaron y nos sostuvimos apretados por un tiempo. Nuestras lenguas jugaban y los besos se escurrían en esa situación que perdía magnitud alguna.

La levanté por la cintura y con brutalidad quedamos en la oscuridad plena de un árbol. Era yo quien apoyaba la espalda esta vez y la atraía hacia mí. Nos besábamos como adolescentes. Nos tocábamos como si jamás hubiéramos tenido un cuerpo tan cerca antes. Ella me tomaba de la cara y me besaba con fuerza, mientras yo la sostenía fuertemente de su culo. Me besaba, me chupaba, me lamía desde los labios pasando por el cuello, hasta detenerse en mi oído: "Quiero sentir tu pija en mi boca". Y flexionando las rodillas, se escabulló en mi pantalón, para en cuestión de segundos, tener en primer plano, mi pija toda dura y mojada.

Desde el suelo levantó los ojos para susurrarme cómo me haría acabar. Y así empezó. Pasando su lengua desde los huevos, por el escroto, hasta meterse toda la cabeza hasta el fondo de su garganta. La sacó y junto con ella, salió esa mezcla entre saliva y flujos que tanto me calienta. Arremetía una y otra vez hasta darse arcadas a si misma. Me miraba mientras se la metía. Se notaba en sus ojos, como disfrutaba ver como mi mirada orbitaba otro planeta.

Mientras no dejaba de chupar, masajeaba mis huevos suavemente. Sus manos se movían con suavidad mientras su boca era la fiera más bestial. Me pajeaba y me miraba. Me succionaba y me miraba. Sus ojos se clavaban en los míos como puñales mientras su mano danzaba en mi pija a punto de explotar.

No me daba suspiro. Su cara desfigurada de placer era una fotografía perdida en el recuerdo para mis retinas. Una ultima mirada acompañada de unas pocas palabras fueron suficientes para dejarme vacío: "Quiero tragarme hasta la última gota de tu leche, ¿Me la das?". Negarme hubiera sido imposible aunque lo quisiera y así fue.

Mi vacío la llenó y en un letargo caí hasta poder recuperarme, recuperarnos. Al levantarnos, volvimos un poco a la realidad. Se hacía tarde y ella tenía una cita pendiente con su novio aún.

No la veo desde entonces. Solo espero que haya podido concluir aquello que iba a hacer en su cita. Solo espero tener algún momento para volver a juntarnos a charlar un rato.



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jueves, 26 de noviembre de 2009

Vos.




Mira y observa todos los caminos de cerca y deliberadamente. Hazlo tantas veces como creas necesario. Después, pregúntate a ti mismo, y sólo a ti mismo, lo siguiente...¿Tiene este camino corazón? Si lo tiene, el camino es bueno; si no lo tiene no sirve para nada.



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jueves, 12 de noviembre de 2009

Puedo esperar por siempre. Tengo tiempo.

Sin lugar a dudas si hay algo que es muy importante en las relaciones humanas de toda índole, son los momentos. Cuando a veces nosotros vamos, el otro viene. O a veces cuando simplemente caemos en la realidad que nos rodea, el tren se acaba de ir frente a nuestros ojos.

Como piezas metamórficas, buscamos encajar en las distintas realidades. A veces explotamos de amor y alguien solo busca ser recipiente de él. Y cuantas tantas otras veces solo queremos darle todo nuestro amor, cariño y atención a una persona, y terminamos por darnos cuenta que esa persona no está en pos de atajarnos, sino que está con otras ideas, problemas o asuntos que resolver.

Es importante tener en cuenta esto para no caer en nuestra propia inseguridad. Es fácil creer que somos nosotros el problema, cuando no recibimos lo que esperamos o queremos esperar de aquella persona.

Creo que el secreto está en saber respetar esos momentos de cada uno y no precipitarse ante la furia de la ansiedad, que es capaz de pintarnos el más horrible paisaje a costa de todos nuestros miedos.

"Escribir es bueno, pensar es mejor. La inteligencia es buena, la paciencia es mejor" Siddharta.




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martes, 20 de octubre de 2009

Cediendo el control... remoto.

Sus pupilas dilatadas en lo tenue de esa luz. Sus ojos concentrados en ese punto donde todo convergía. Las manos apoyadas una de cada lado, abriendo, haciendo fuerza. Por último, su lengua preparada para dar la estocada final para que el show comience.

Escupió.

Lo único suave de esa noche sería ese momento de apertura. Milímetro a milímetro el goce se reflejó en su mirada. El resto no sería amable ó sutil. El resto estaría ligado a lo instintivo, a lo primitivo, a lo animal, la pasión más perversa. Ella siendo yo, y yo siendo ella. Tan solo por esa vez.

Grité.

Poseída por su propio morbo tomó el control. Me tomó del pelo y susurró en mi oído. No pude escuchar nada. La mezcla de dolor y placer me había invadido hasta los rincones de mí ser una vez más. No veía, no escuchaba, yo era suyo, le pertenecía.

Caímos.

Su ritmo acelerado era progresivo en violencia y condescendencia para sí misma. Fui su diversión, su objeto. Ella sabía que pocas veces en su vida iba a tenerme así. Entregado ciegamente a su deseo. Entregado a la vorágine. Entregado a lo profundo y oscuro de sus deseos.

Y giró…



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jueves, 1 de octubre de 2009

Placer oral desde el comienzo.

Realmente podes ser un gran besador; de esos que casi instantaneamente al sacar la lengua de la boca de tu compañera, ésta te hace saber lo bien que besas, lo mucho que le calientan tus besos, lo mojada que se puso de solo sentir lo acolchonado de tus labios. Te hace saber inclusive lo loca que se pone cuando siente tu lengua jugando en ella e inclusive no se priva de apretarte lo suficiente para que entiendas hasta donde la estás llevando con tu boca. Pero que nadie me venga a decir que si tu compañera no es una buena besadora, vos podés llevar las riendas del momento de todas maneras.

No hay más verdad que esa. Si besa mal, besa mal. Y se acabó todo.

No puedo explicar lo importante de este asunto en la vida sexual. Un beso calienta, un beso estremece, un beso revoluciona todo tu cuerpo. Un beso te para la pija, un beso te inunda. Un muy buen beso puede lograr que la persona menos pensada te genere ganas de arrancarle la ropa, sea cual sea el paradero de la parejita ahora en llamas.

Habría que ir probando y viendo que son las cosas a hacer. Los movimientos claves que gustan, revolucionan y cuales son aquellos que nos hacen pensar "¿Qué carajo estás haciendo, por favor?".

Cuando pregunté cuales de las chicas lectoras eran verduleras para hacer el test del ananá y la leche más dulce, todas se desentendieron. Asumo que acá todas se lavan las manos una vez más ¿No? Entonces a intercambiar lenguetazos y ayudar a los que aún buscan mover cielos y mares con unos besos. Les juro que todos salimos beneficiados.



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martes, 22 de septiembre de 2009

Amor de adentro hacía afuera.

Hay veces en donde simplemente tengo ganas de calentarme escribiendo. Recordando una situación, leyendo los comentarios que dejan, hablar con alguien sobre alguna cogida particularmente exquisita, etc. No voy a negar que imaginarme alguna lectora tocarse mientras me lee, me calienta. A decir verdad, es algo que me calienta y mucho.

Afortunadamente eso no es todo.

Encontré en este espacio, un lugar para expresarme, valga la redundancia. He aquí otra razón por la cual escribo en este lugar y no en un papel de un cuaderno, o un word y no me lo guardo solo para mí: siento que mi mensaje puede ayudar a alguien. A veces es mi mensaje y a veces (por si no lo notaron aún) el mensaje de alguien más, citando algún músico, poeta, diálogo de película, etc.

Me llena el corazón de alegría cuando alguien me dice que le sirvió algo que le dije, algún texto que escribí o cité. Que eso era lo que necesitaba leer en un día gris como este o aquel. Llegado a este punto, no pretendo el prestigio o el halago de si el texto es mío o de alguien más, solo pretendo que le sirva a alguien, así como en su momento me sirvió a mí.

La mayoría no escribe, no comenta, pero sé que muchos leen. Mi máximo deseo es que en los casos en donde siento que estoy diciendo algo, (cuando hablo de sexo, no me importa mucho la verdad) la persona que lee se detenga a meditarlo un poco, tal vez leerlo unas cuantas veces más y pensarlo en relación a uno mismo. Si lo digo y lo expongo acá, es porque realmente siento que puede ayudar a alguien, a una gran mayoría. Tomándonos solo unos segundos de conciencia por sobre la inercia y vorágine de leer todo lo que anda dando vuelta por la red sin detenerse a pensar un momento, les aseguro que muchas cosas van a ir mejor. Pero bueno, eso es solo mi deseo.

Hay tanto y tan poco a la vez para hablar ó decir. En el fondo solo quiero poder ayudar al que lo necesite (De esta manera. No faltará el/la que salte diciendo "Entonces andá a las villas a ayudar ahí que lo necesitan más" etc. Para mí, parte de la solución está acá y acá es donde yo estoy y acá quiero estar y ayudar)

Siéntanse totalmente libres de todo, de escribir, escribirse entre ustedes, escribirme. Muchas veces, aunque solo seamos letras en una pantalla, uno solo necesita que alguien haga evidente aquello que tenemos miedo de revelar.

No hay que ser Buddha, Cortázar ó Gandhi para ayudar profundamente a una persona. En esta vida y en la gran mayoría de los casos, la solución a casi todos los problemas está al alcance de la mano.

Se los juro por mi vida que es así. Pero es tan difícil de ver...



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